Newsletter 4 - Creer en la Astrología

Creer en la Astrología (parte 1)

En términos generales, la mayoría de las personas tuvo su primer contacto con la astrología a partir de los horóscopos de los diarios o de los libros de predicciones editados poco tiempo antes del comienzo de cada año. Así supimos de la terquedad de los Tauro, la rebeldía de los Acuario, de la intensidad erótica de los Escorpio, de la genialidad de los Leo, etc, etc. También supimos que aquel lunes los Géminis tendrían una dura jornada laboral y que debían evitar discusiones con sus jefes en la oficina... Como si los millones de geminianos y geminianas del planeta trabajaran en urbanas oficinas junto con sus particularmente atribulados jefes. Si bien la astrología encierra una increíble y compleja sabiduría (ahora lo sabemos mejor que nunca), tenemos que aceptar que todos comenzamos creyendo en ella como una forma mágica de conocimiento.

La creencia es sólo la primera etapa de un proceso mucho mayor de maduración psicológica. Se trata de un estado de la mente que afirma ideas y opiniones que no tienen una justificación del todo lógica ni está validada como una experiencia de primera mano.
Cuando alguien dice que cree -o no cree- en la astrología, lo que en realidad está haciendo es repetir una información mental con la que por alguna razón puede o no concordar. Sin embargo la creencia marca un norte hacia el cual se puede seguir avanzando si se decide invertir más energía psíquica en esa dirección.

La creencia se transforma en fe cuando se involucra la emoción y se adopta una posición mucho más activa y comprometida con aquello que se cree. Uno puede investigar con mayor confianza acerca de algo que todavía no entiende, pero que presiente como verdadero y de gran valor. Recuerdo a mi primer maestra de astrología que me dijo ante mis titubeos y pruritos intelectuales "empezá a estudiarla seriamente y sin preconceptos, después hacé lo que quieras..."

Alejandro Christian Luna
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Creer en la Astrología (parte 2)

Recuerdo a mi primer maestra de astrología que me dijo ante mis titubeos y pruritos intelectuales "empezá a estudiarla seriamente y sin preconceptos, después hacé lo que quieras..."
Esta fe o confianza básica hace que poco a poco la mera creencia mental vaya mutando hacia un cambio de mirada. Percibir con ojos astrológicos implica una revolución perceptiva que nos permite ver conexiones significativas allí donde antes no había nada. A esta altura la pregunta sobre si creemos en la astrología se siente tan fuera de lugar como si nos preguntaran si creemos en la luz del sol o si hará frío este invierno.

La tercera fase del proceso consiste en el contacto directo entre uno mismo y el núcleo de la Astrología. Aquí comienza un cambio drástico en la psique que generalmente resulta sorpresivo e insospechado. Hasta ese momento a nadie se le había ocurrido que lo que realmente estaba en juego era la conciencia de uno. Los prejuicios por ser de tal o cual signo, de tener esos aspectos entre planetas, de cumplir años en algún lugar lejano para evitar ciertas cosas, la angustia por lo que el futuro nos depare según los tránsitos que preveamos, etc., son todas problemáticas de un estado de la mente basado en los miedos y deseos de la personalidad. Y convengamos que esto es perfectamente lógico y necesario.


Este contacto directo con la astrología nos desafía a revisar los supuestos básicos donde se apoya y se funda la propia esencia de la personalidad, es decir, el "yo". Llegados a este punto, algo nuevo comienza a desplegarse como una flor en primavera... algo que no está guiado por el yo ni controlado por la voluntad. Los hechos de la vida responden, reflejan y sincronizan de una manera supercreativa con los datos de las cartas natales y las efemérides que consultamos. Y vemos que nunca hubiéramos podido predecir los hechos tal como ocurrieron, notando que, si realmente predijimos algo, es porque seguimos copiándonos y repitiéndonos a nosotros mismos una y otra vez, respondiendo a lo diferente siempre de la misma manera tan automática. Lo único que permanece igual es la naturaleza cambiante de la existencia.
Alejandro Christian Luna

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Creer en la Astrología (parte 3)

 Tanto en la astrología como en la religión y la espiritualidad, creencia, fe, contacto directo y contacto directo sostenido en el tiempo son estaciones de parada obligatoria que verdaderamente forman mojones o puntos de apoyo desde donde podemos lanzarnos a experimentar el misterio de la vida y la conciencia cósmica.

La última parte del proceso consiste en hacer del contacto intermitente algo sostenido en el tiempo. Vivir en coherencia total con lo que la astrología nos muestra, implica soltar un rato las efemérides y el miedo al futuro; vivir atentos al presente, notando los cambios ligeros que se producen alrededor, tanto como los otros, que generalmente nos sorprenden cuando estamos dormidos o en Babia.
Quienes nos rodean (fundamentalmente aquellos por los que sentimos odio, recelo, envidia y admiración), nos muestran nuestra propia sombra proyectada, tanto la oscura como la luminosa; pero ahora podemos ser perfectamente conscientes de ello, integrando paulatinamente esos fragmentos del propio ser que no eran reconocidos como parte nuestra.

También comenzamos a significar lo que pasa en términos de contextos y de relaciones que se retroalimentan, observando cómo las energías de cada "uno" se entrecruzan formando redes, y redes de redes. Y lo que creíamos que era nuestro "yo" o un ego hecho y derecho, resulta ser un arquetipo con quien podemos identificarnos totalmente... o no. Pues ya estaremos en condiciones de desidentificarnos o identificarnos calmadamente con cualquier emoción, pensamiento o rol.

Esta fase a veces resulta muy difícil de alcanzar; recién cuando nos entregamos a lo desconocido, la experiencia en carne propia de la existencia de la inteligencia vincular nos hará dar de bruces con los propósitos del alma, cuyo tiempo de acción y su estructura energética están mucho más allá de de las descripciones que hacemos de nosotros mismos.
Alejandro Christian Luna

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Newsletter 3 - ¿Qué vemos en una carta natal?

“Mi enfoque está orientado a la posibilidad de desarrollar en cada persona un constante afán de auto-transformación y con independencia de los patrones socio-culturales del pasado. En la creencia de que hay latente en cada hombre y en cada mujer el poder de ser más de lo que son: más creativos, más libres, aún más profundamente comprometidos con un proceso de transformación del mundo... Cada persona es un ser "celestial", sólo se beneficia si tiene la fuerza y el coraje de defender la verdad de su ser para cumplir con su lugar y función en esta tierra por el celestial "conjunto de instrucciones" revelado por el cielo.”

Dane Rudhyar

Una vez que uno ha empezado a estudiar Astrología, que ha profundizado en su sabiduría intemporal, que se ha interesado en su historia, en su base astronómica y que incluso ha comenzado a interpretar cartas natales, llega el momento de ser consciente de las limitaciones y, fundamentalmente, el de atreverse a cuestionar los supuestos en que se basa.

Según mi experiencia personal, he podido observar que en general le pedimos mucho a la Astrología; y más importante aún, ¿desde dónde le pedimos?. Le pedimos desde nuestra necesidad de control y de nuestro miedo al futuro. Ustedes pueden ver como en muchos casos este miedo al futuro se transforma en miedo a los tránsitos, miedo a algunas casas a las que hay que evitar, a ciertos planetas, en fin... miedo a la Astrología. Por un lado nos fascina, por otro le tenemos pavor.

Este pavor se basa en el supuesto de que todo se puede predecir, por tanto, ya estamos predestinados. Podemos saber que le va a pasar a la persona, como es, que necesita, etc, y todo a partir de su carta natal. Hay un supuesto básico que en cada carta natal esta toda la información habida y por haber, que la Astrología es una ciencia exacta, que solo se trata de ajustar las técnicas y la precisión para que sea reconocida definitivamente por los escépticos.
Sin embargo, permítanme darles un ejemplo para que veamos cuán difícil es hacer algún tipo de afirmación concreta y apriorística sin tener adelante al ser en 
cuestión. Observe la carta A

 

Podría usted decir si se trata de un hombre o una mujer? Es más, ¿sería la carta de un ser humano, de un gato doméstico o más bien de un país africano?


Observe ahora la carta B. ¿Cuántas maneras diferentes hay para que ese Ascendente en Libra se manifieste? ¿Cómo podría hacerlo en un ámbito político-social como el de Somalía? ¿Cómo podría manifestarse en un ámbito como el de París o Nueva York?


Lo que cada carta indica es tan solo el potencial energético del ser en cuestión; un potencial que se despertará o no, de acuerdo al contexto total en que ese ser se mueva. Un potencial que puede manifestarse en niveles integrados y amorosos o fragmentarios y miedosos.
Parece esencial que el descubrimiento y acompañamiento de las energías de la carta deben ser “alumbradas” en forma conjunta entre consultante y consultor. El astrólogo solo puede tener hipótesis previas de trabajo, no puede saber de antemano nada, pues ese conocimiento bien puede estar basado en pre-juicios. Las hipótesis de trabajo deben ser verificadas en el momento de la consulta, en el espacio co-creativo en que tanto el astrólogo como el consultante van descubriendo conjuntamente la forma en que esa persona en particular fue actualizando -como pudo- el potencial de su carta.
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Juguemos ahora un poco con las cartas natales recién presentadas. Los Ascendentes en Libra sugieren en ambos casos un aprendizaje vital que tiene que ver con el encuentro con el otro (un otro opuesto/complementario), con aprender a compartir, a buscar armonía, y todo aquello ligado a lo artístico o a lo diplomático será una manera concreta de acercar la propia cualidad libriana.
En la carta A vemos que se trata de una persona taurina (sensual, posesiva, práctica, concreta, terrenal, materialista llegado el caso). La carta B se trata de una persona libriana, muy consciente de la importancia del otro). Ambos son regidos por el planeta del amor -Venus- que justamente está en contacto con el guerrero Marte, en Tauro y en Escorpio respectivamente. ¿Qué primeras imágenes se les aparecen? ¿Qué tipo de persona esperamos que pueda venir a la consulta teniendo en cuenta estos tres importantes significadores como son el Sol, el Ascendente y el regente de la carta?


Con respecto a las Lunas, en la carta A se trata de una Luna en Capricornio, conjunción Júpiter y en Casa III. Tenemos en principio una tendencia al autosostén que puede dar también cierta frialdad y rigidez. Sin embargo Júpiter y Casa III indican necesidad de dar y encontrar significado y explicación a todas las cosas, capacidad oratoria y de convencimiento. En la carta B, la Luna está en Leo y en la Casa X, siendo el punto focal de una T cuadrada que involucra también a Venus, Marte, Júpiter y Plutón. Es innegable que esta Luna está mucho más tensionada que la anterior. Que esté en Leo, en X, con Marte y Júpiter nos habla de una gran capacidad de liderazgo y de resonancia con la masa. La cuadratura con Plutón indica un rasgo mucho más denso, oscuro, voraz y transformador (destructor tal vez).


Hasta ahora y con estos pocos pero esenciales datos, ¿se le ocurre al lector que tipo de personalidad podrían tener? ¿Cambiaría algo si fueran hombre o mujer o si acaso provinieran del primer o del tercer mundo? ¿Podría usted saber de antemano como manifestarán cada uno su respectiva energía? ¿Qué tipo de predicción concreta podría hacer viendo estas cartas, así, en estos grandes trazos? ¿Acaso si usted es un estudioso de la Astrología, usa algún método particular como para responder afirmativamente alguna de estas preguntas?


En fin, creo que en verdad puede haber infinidad de posibilidades en lo que la energía simbolizada por la carta natal sugiere. Y me pregunto ¿por qué el astrólogo debería saber el destino de la persona? La Astrología es un misterio, como lo es cada ser humano. Rendirnos a ese misterio es algo humilde que necesitamos (necesito) hacer. La mayor riqueza, el mayor aprendizaje consiste en comprender y significar las vivencias, dolores, frustraciones y alegrías de cada consultante en relación a un contexto mayor que nos incluya. En concordancia con la cita de Dane Rudhyar con que abrimos esta nota, existen maneras de actualizar y experimentar la energía de maneras más conscientes, creativas, sabias y descondicionadas.


Si uno pretende saber todo del otro, se pone en un lugar omnisciente, y seguramente no percibe el juego de poder que se instala en la relación astrólogo/consultante. Uno como astrólogo lo mejor que puede hacer es acompañar empáticamente al consultante para encontrar los significados de los hechos de su vida, basándonos en nuestro axioma: como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. Eso con respecto al pasado. En relación al presente y al futuro, el astrólogo debería ser capaz de transmitir el potencial de ese “ser celestial” del que habla Rudhyar, y que depende de la consciencia y el accionar del propio consultante, algo que no puede verse de antemano en la carta natal.


Es fundamental la apertura y empatía del astrólogo para conectar con la persona desde un lugar de cero prejuicio. Así podremos sorprendernos y aprender con lo que el consultante trae; pero sin la persona ahí enfrente, toda interpretación es provisoria y, seguramente, hablará más de la idiosincrasia y forma de pensar del astrólogo mismo que de la realidad del consultante.
Solamente si nos atrevemos a cuestionar nuestras creencias y estamos abiertos a confrontar sinceramente lo que previamente vimos de una carta astral, podemos sorprendernos en cómo los seres que encarnaron las cartas A y B (Hitler y Gandhi respectivamente) han podido, cada uno a su manera, expresar algunas posibilidades de lo que el potencial total que su carta prometía.

Datos carta A: 20 de Abril de 1889. 18:30 (= 6:30 PM). Braunau, Austria, 48n15, 13e04. LMT m13e04 (local mean time). Rodden Rating AA.D

Por Alejandro Christian Luna

https://unomismo.com.ar/ghandi-o-hitler-de-quien-es-esta-carta-natal/

Newsletter 2 - ¿Qué vemos en una carta natal?

Según mi experiencia personal, he podido observar que en general le pedimos mucho a la Astrología; y más importante aun,  ¿desde donde le pedimos?.

Le pedimos desde nuestra necesidad de control y de nuestro miedo al futuro. Ustedes pueden ver como en muchos casos este miedo al futuro se transforma en miedo a los tránsitos, miedo a algunas casas a las que hay que evitar, a ciertos planetas, en fin... miedo a la Astrología. Por un lado nos fascina, por otro le tenemos pavor.

Este pavor se basa en el supuesto de que todo se puede predecir, por tanto, ya estamos predestinados. Podemos saber que le va a pasar a la persona, como es, que necesita, etc, y todo a partir de su carta natal. Hay un supuesto básico que en cada carta natal esta toda la información habida y por haber, que la Astrología es una ciencia exacta, que solo se trata de ajustar las técnicas y la precisión para que sea reconocida definitivamente por los escépticos.

Lo que cada carta indica es tan solo el potencial energético del ser en cuestión; un potencial que se despertará o no, de acuerdo al contexto total en que ese ser se mueva. Un potencial que puede manifestarse en niveles integrados y amorosos o fragmentarios y miedosos.


Parece esencial que el descubrimiento y acompañamiento de las energías de la carta deben ser “alumbradas” en forma conjunta entre consultante y consultor. El astrólogo solo puede tener hipótesis previas de trabajo, no puede saber de antemano nada, pues ese conocimiento bien puede estar basado en pre-juicios. Las hipótesis de trabajo deben ser verificadas en el momento de la consulta, en el espacio co-creativo en que tanto el astrólogo como el consultante van descubriendo conjuntamente la forma en que esa persona en particular fue actualizando -como pudo- el potencial de su carta.

Alejandro Christian Luna

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Newsletter 1 - ¿Que es la Astrología?

 

Pasan los años, las décadas, los siglos, y sigue sin haber un consenso general acerca de lo que la Astrología es. Y si todavía ni siquiera los astrólogos podemos definirla en forma terminante, al menos quisiera comentar lo que la Astrología no es.

No es una ciencia, no es una técnica, no es una terapia, no es una filosofía, no es una creencia, no es una religión. En realidad es una mezcla de todo lo anterior más algo más que se escapa... y se escapa porque se trata de algo vivo, y por lo tanto es cambiante e impredecible.

 En todo caso, ¿cuáles son los fundamentos por los cuales esta Astrología del siglo XXI parece gozar de tan buena salud?. Ella descansa en cinco intuiciones primordiales:

1) Como es arriba es abajo.

2) Como es adentro es afuera.

3) Energía = Conciencia + Destino.

4) Tú eres eso.

5) Habitamos un universo ordenado, con belleza y significado.


1) Como es arriba es abajo. Remite al principio de correspondencia, donde los movimientos de los planetas a través de los signos, la relación entre el Sol, la Luna y la Tierra, y hasta el lento movimiento de la precesión de los equinoccios reflejan simbólicamente el acontecer de lo que ocurre en nuestro planeta a nivel personal y colectivo. Utilizando un lenguaje más actual, los diseños fractales de la naturaleza relacionan diferentes dimensiones de la realidad que mantienen un isomorfismo (una misma forma o estructura). Esto significa que el estudio de una estructura - el cielo- puede reducirse al de la otra -la Tierra- mediante analogías basadas en la asunción de que dos cosas son la misma en algunos aspectos, aquellos sobre los que está hecha la comparación.

La carta natal de personas o países, los tránsitos planetarios, los complejos arquetípicos ligados al simbolismo de signos y planetas, etc., son parte del núcleo de sabiduría propio de la Astrología, y forman la base teórico práctica desde donde ésta se hace efectiva. Cada momento tiene una cualidad específica y las correspondencias arriba/abajo lo muestran. Todo el tiempo la Astrología enseña que la realidad tiene una estructura fractal.

2) Como es adentro es afuera. También es una forma de correspondencia propia de la filosofía hermética, pero digamos que ahora nos toca mucho más de cerca. Es la constancia de que todo aquello que me ocurre está íntimamente ligado con lo que soy. Que la Astrología realmente "nos conste" implica un tremendo (y necesario) golpe al ego, de lo contrario es otra de las tantas cosas que se saben, se leen, se estudian y se graban en memoria (acumulando más y más información), pero que no implica una transformación del ser. Darse cuenta de esto es aceptar que todo lo que me pasa tiene que ver conmigo.

3) Energía = Conciencia + Destino. Esta ecuación quiere decir que toda la energía astral de alguna manera siempre está alrededor de uno. Todo aquello que soy pero que no soy consciente aparecerá en mi vida como destino. Me ocurrirán las cosas que correspondan de acuerdo a mi propia carta y de cuan alejada esté mi conciencia de esta estructura astrológica natal que soy. Aquí se torna fundamental el trabajo con la propia sombra, o sea, con lo desconocido de mí mismo, pues mi sombra será proyectada sobre alguien más, generando un cierto tipo de destino. La carta solamente indica un potencial cuya actualización o no, dependerá de mi sintonía momento a momento. Y esto también es un formidable ataque al ego, pues ahora se torna imposible separar al yo de lo que le pasa, tan imposible como separar al rojo del amarillo una vez que se unieron para hacer el naranja. A partir de la carta astral, dime con qué te identificas (luz) y te diré qué tipo de experiencias tendrás que vivir por destino (sombra).

Ya vimos los primeros tres fundamentos por los cuales esta Astrología del siglo XXI parece gozar de tan buena salud. Qué significa el punto 4) Tú eres eso?.

 4) Tú eres eso. (Tat vam asi) es una antiquísima frase hindú del Chiandogya Upanishad que justamente apunta a la unidad de las cosas que aparecen fragmentadas en el plano de realidad en que nos movemos habitualmente. Es la capacidad de sentir en cada célula del cuerpo que la otredad es constitutiva de mí ser, que el otro soy yo y que en una dimensión más profunda, la distinción entre sujeto y objeto se revela como ilusoria. Todo es vínculo, todo es relación. Y todos los seres compartimos la misma naturaleza vital. 

La propia carta natal es parte de una red infinita de cartas natales donde aparecen reflejados nuestros vínculos, y los vínculos de nuestros vínculos. Es altamente improbable que quien viva "astrológicamente" no se vea transformado de una u otra manera. Si el proceso va bien, el contacto sostenido nos transforma en verdaderos alquimistas, siendo nosotros mismos la materia prima a ser transformada en oro. Si el proceso no es efectivo, lejos de transformarnos, nos serviremos de la Astrologia para intentar conseguir nuestros objetivos personales, generándonos ansiedad, miedo al futuro, una velada sensación de omnipotencia, rigidez, actitud prejuiciosa, etc.

5) Habitamos un universo ordenado, con belleza y significado.
Desde la intuición pitagórica acerca de la armonía de las esferas hasta los descubrimientos revolucionarios de Johannes Kepler en el siglo XVII, la ciencia una y otra vez demuestra que hay un orden matemático en la naturaleza. Pero lo que no es tan evidente es que la belleza y la armonía forman parte de la lógica matemática. Las órbitas de los planetas, su velocidad, sus posiciones relativas, etc., son totalmente predecibles y están codificadas en las efemérides planetarias que todos los astrólogos utilizamos. A la belleza se le suma el significado que tienen para el humano estas posiciones y movimientos predeterminados, agregando una dimensión más (la simbólica) a la mera información posicional que las efemérides brindan. A la Astrología le cabe dar cuenta de la unidad entre cosmos y mente.
Es el tipo o nivel de conciencia alcanzado (entendiendo por conciencia no solamente lo cognitivo sino la integridad cuerpo/emociones/pensamiento/alma) el que dará un significado diferente a cada experiencia. Así un tránsito de Saturno por ejemplo, puede ser vivido como un castigo, una maldición, un incordio, una crisis que hay que atravesar o una gran oportunidad para por fin madurar. Dependiendo cómo la conciencia signifique las experiencias, el destino abrirá ciertas puertas y cerrará otras.

Todo respira al unísono solía decir Plotino, y desde las más lejanas galaxias hasta la más ínfima partícula subatómica, la respiración del cosmos atraviesa todo; y también las fútiles acciones que cometemos los humanos. Acaso proponer estas cinco "intuiciones" no deja de ser otro inútil aunque necesario accionar; es un intento de transmitir experiencias compartidas de enorme plenitud y agradecimiento a la vida, un acto casi impersonal e involuntario, que proviene de la capacidad de tomar contacto con algo tremendamente intenso y amoroso a la vez.

 

 Alejandro Christian Luna

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