Newsletter 3 - ¿Qué vemos en una carta natal?

“Mi enfoque está orientado a la posibilidad de desarrollar en cada persona un constante afán de auto-transformación y con independencia de los patrones socio-culturales del pasado. En la creencia de que hay latente en cada hombre y en cada mujer el poder de ser más de lo que son: más creativos, más libres, aún más profundamente comprometidos con un proceso de transformación del mundo... Cada persona es un ser "celestial", sólo se beneficia si tiene la fuerza y el coraje de defender la verdad de su ser para cumplir con su lugar y función en esta tierra por el celestial "conjunto de instrucciones" revelado por el cielo.”

Dane Rudhyar

Una vez que uno ha empezado a estudiar Astrología, que ha profundizado en su sabiduría intemporal, que se ha interesado en su historia, en su base astronómica y que incluso ha comenzado a interpretar cartas natales, llega el momento de ser consciente de las limitaciones y, fundamentalmente, el de atreverse a cuestionar los supuestos en que se basa.

Según mi experiencia personal, he podido observar que en general le pedimos mucho a la Astrología; y más importante aún, ¿desde dónde le pedimos?. Le pedimos desde nuestra necesidad de control y de nuestro miedo al futuro. Ustedes pueden ver como en muchos casos este miedo al futuro se transforma en miedo a los tránsitos, miedo a algunas casas a las que hay que evitar, a ciertos planetas, en fin... miedo a la Astrología. Por un lado nos fascina, por otro le tenemos pavor.

Este pavor se basa en el supuesto de que todo se puede predecir, por tanto, ya estamos predestinados. Podemos saber que le va a pasar a la persona, como es, que necesita, etc, y todo a partir de su carta natal. Hay un supuesto básico que en cada carta natal esta toda la información habida y por haber, que la Astrología es una ciencia exacta, que solo se trata de ajustar las técnicas y la precisión para que sea reconocida definitivamente por los escépticos.
Sin embargo, permítanme darles un ejemplo para que veamos cuán difícil es hacer algún tipo de afirmación concreta y apriorística sin tener adelante al ser en 
cuestión. Observe la carta A

 

Podría usted decir si se trata de un hombre o una mujer? Es más, ¿sería la carta de un ser humano, de un gato doméstico o más bien de un país africano?


Observe ahora la carta B. ¿Cuántas maneras diferentes hay para que ese Ascendente en Libra se manifieste? ¿Cómo podría hacerlo en un ámbito político-social como el de Somalía? ¿Cómo podría manifestarse en un ámbito como el de París o Nueva York?


Lo que cada carta indica es tan solo el potencial energético del ser en cuestión; un potencial que se despertará o no, de acuerdo al contexto total en que ese ser se mueva. Un potencial que puede manifestarse en niveles integrados y amorosos o fragmentarios y miedosos.
Parece esencial que el descubrimiento y acompañamiento de las energías de la carta deben ser “alumbradas” en forma conjunta entre consultante y consultor. El astrólogo solo puede tener hipótesis previas de trabajo, no puede saber de antemano nada, pues ese conocimiento bien puede estar basado en pre-juicios. Las hipótesis de trabajo deben ser verificadas en el momento de la consulta, en el espacio co-creativo en que tanto el astrólogo como el consultante van descubriendo conjuntamente la forma en que esa persona en particular fue actualizando -como pudo- el potencial de su carta.
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Juguemos ahora un poco con las cartas natales recién presentadas. Los Ascendentes en Libra sugieren en ambos casos un aprendizaje vital que tiene que ver con el encuentro con el otro (un otro opuesto/complementario), con aprender a compartir, a buscar armonía, y todo aquello ligado a lo artístico o a lo diplomático será una manera concreta de acercar la propia cualidad libriana.
En la carta A vemos que se trata de una persona taurina (sensual, posesiva, práctica, concreta, terrenal, materialista llegado el caso). La carta B se trata de una persona libriana, muy consciente de la importancia del otro). Ambos son regidos por el planeta del amor -Venus- que justamente está en contacto con el guerrero Marte, en Tauro y en Escorpio respectivamente. ¿Qué primeras imágenes se les aparecen? ¿Qué tipo de persona esperamos que pueda venir a la consulta teniendo en cuenta estos tres importantes significadores como son el Sol, el Ascendente y el regente de la carta?


Con respecto a las Lunas, en la carta A se trata de una Luna en Capricornio, conjunción Júpiter y en Casa III. Tenemos en principio una tendencia al autosostén que puede dar también cierta frialdad y rigidez. Sin embargo Júpiter y Casa III indican necesidad de dar y encontrar significado y explicación a todas las cosas, capacidad oratoria y de convencimiento. En la carta B, la Luna está en Leo y en la Casa X, siendo el punto focal de una T cuadrada que involucra también a Venus, Marte, Júpiter y Plutón. Es innegable que esta Luna está mucho más tensionada que la anterior. Que esté en Leo, en X, con Marte y Júpiter nos habla de una gran capacidad de liderazgo y de resonancia con la masa. La cuadratura con Plutón indica un rasgo mucho más denso, oscuro, voraz y transformador (destructor tal vez).


Hasta ahora y con estos pocos pero esenciales datos, ¿se le ocurre al lector que tipo de personalidad podrían tener? ¿Cambiaría algo si fueran hombre o mujer o si acaso provinieran del primer o del tercer mundo? ¿Podría usted saber de antemano como manifestarán cada uno su respectiva energía? ¿Qué tipo de predicción concreta podría hacer viendo estas cartas, así, en estos grandes trazos? ¿Acaso si usted es un estudioso de la Astrología, usa algún método particular como para responder afirmativamente alguna de estas preguntas?


En fin, creo que en verdad puede haber infinidad de posibilidades en lo que la energía simbolizada por la carta natal sugiere. Y me pregunto ¿por qué el astrólogo debería saber el destino de la persona? La Astrología es un misterio, como lo es cada ser humano. Rendirnos a ese misterio es algo humilde que necesitamos (necesito) hacer. La mayor riqueza, el mayor aprendizaje consiste en comprender y significar las vivencias, dolores, frustraciones y alegrías de cada consultante en relación a un contexto mayor que nos incluya. En concordancia con la cita de Dane Rudhyar con que abrimos esta nota, existen maneras de actualizar y experimentar la energía de maneras más conscientes, creativas, sabias y descondicionadas.


Si uno pretende saber todo del otro, se pone en un lugar omnisciente, y seguramente no percibe el juego de poder que se instala en la relación astrólogo/consultante. Uno como astrólogo lo mejor que puede hacer es acompañar empáticamente al consultante para encontrar los significados de los hechos de su vida, basándonos en nuestro axioma: como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. Eso con respecto al pasado. En relación al presente y al futuro, el astrólogo debería ser capaz de transmitir el potencial de ese “ser celestial” del que habla Rudhyar, y que depende de la consciencia y el accionar del propio consultante, algo que no puede verse de antemano en la carta natal.


Es fundamental la apertura y empatía del astrólogo para conectar con la persona desde un lugar de cero prejuicio. Así podremos sorprendernos y aprender con lo que el consultante trae; pero sin la persona ahí enfrente, toda interpretación es provisoria y, seguramente, hablará más de la idiosincrasia y forma de pensar del astrólogo mismo que de la realidad del consultante.
Solamente si nos atrevemos a cuestionar nuestras creencias y estamos abiertos a confrontar sinceramente lo que previamente vimos de una carta astral, podemos sorprendernos en cómo los seres que encarnaron las cartas A y B (Hitler y Gandhi respectivamente) han podido, cada uno a su manera, expresar algunas posibilidades de lo que el potencial total que su carta prometía.

Datos carta A: 20 de Abril de 1889. 18:30 (= 6:30 PM). Braunau, Austria, 48n15, 13e04. LMT m13e04 (local mean time). Rodden Rating AA.D

Por Alejandro Christian Luna

https://unomismo.com.ar/ghandi-o-hitler-de-quien-es-esta-carta-natal/